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“En Rusia estaba sufriendo y llegué a pensar en dejar de jugar”

Lunes, 25 de Junio de 2018 / Publicado en El Alma Argentina, La entrevista de la semana
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Nicolás Laprovittola se abrió a una charla muy cruda. Antes de las Eliminatorias, recuerda la angustia en tierras rusas y cuanta cómo salió.

Habla lento, pausado, con una clara calma. Pero en sus palabras hay mensajes fuertes, hay confesiones, hay una descarga. Nicolás Laprovittola sonríe, pero esa alegría era impensada hace unos meses. Llegó al Zenit de Rusia con la ilusión de un enorme desafío, pero se encontró con una etapa de angustia y sufrimiento que, incluso, lo llevó a pensar en el retiro. Pero logró revertir el rumbo en el Joventut de España, brilló y volvió renovado a la Selección para continuar con ese papel de referente que lleva siete años seguidos de compromiso con el equipo. Antes de la tercera ventana de Eliminatorias contra Panamá y Uruguay, el base de 28 años se abre en "La entrevista de la semana".

-Por más que lleves muchos años en la Selección y ya parezca una rutina, ¿cuánto de especial tiene cada vuelta para juntarse con el equipo y estar acá?
-Los argentinos somos bastante pasionales y esto lo sentimos como una pasión. Dejamos cosas de lado para venir acá, y eso lo hace especial. Este sistema de ventanas, al mismo tiempo, no te deja desconectarte de la Selección. Y me gusta... Me gusta el hecho de que la Selección esté en movimiento, y no que pasen 10 meses sin noticias del equipo. Me parece que eso le ayuda a nuestra Selección, por el hecho de recaudar para poder mantenerse y mejorar. Hoy somos un país que organiza muchos eventos, y eso es algo importante.

"Yo no juego para lo que opinen, sino para mis compañeros, para la Selección y para mí. Si estoy acá después de siete años seguidos, y llego a ser capitán como en el partido en Panamá, quiere decir que me lo merecí. No me preocupa lo que piensen los demás.."

Nico Laprovittola -Estuviste en las tres ventanas hasta acá. ¿Esta es un poco diferente por el hecho de tener más tiempo de trabajo y la incorporación de los que juegan Euroliga?
-Esta te agarra al final de la temporada. De hecho, Facu (Campazzo), Pato (Garino) y Luca (Vildoza) acaban de llegar después de una final. Esta es diferente porque tenés otra calidad de jugadores, con el grupo y bloque que todos queremos, lo que nos puede dar un poco más de tranquilidad. Pero vamos a tener que seguir jugando y dejar todo como en las otras ventanas.

-¿Es muy difícil el hecho de tener que conectar rápido y rendir con este sistema, o el conocimiento del grupo lo facilita?
-Los que estamos un poco más acostumbrados a venir podemos tener un poco más de facilidad para adaptarnos a las situaciones, pero al mismo tiempo estamos aprendiendo. Es la tercera ventana, y tenemos margen para aprender la manera de entrenarnos, cuidarnos y prepararnos para llegar bien a los partidos.

-Dentro de esta dinámica, se vienen dos partidos ante Panamá y Uruguay. ¿Se hace difícil no pensar directo en Uruguay, quien aparece como el rival más complejo de los dos?
-Nosotros no podemos poner nunca el piloto automático. Nunca lo hicimos, nunca regalamos nada. No quiero subestimar a nadie, así que nunca pensamos en "pasar a lo más importante" saltando una etapa. Acá todos los días son importantes.

-En las primeras ventanas, sin Campazzo y Vildoza, te tocó un rol más protagónico y con responsabilidades. ¿Cómo te sentiste?
-Era algo que esperaba, que me gustaba. A mi me gusta jugar y, por mi forma, me gusta ser el responsable, el que controla muchas situaciones del partido. Al mismo tiempo era difícil, porque eran los primeros partidos con este sistema. Y es difícil controlar algunas cosas que uno no puede. En ciertos momentos las cosas salieron bien, en otras no tanto, como en algunos pasajes contra Uruguay en Olavarría. Y me sentí un poco criticado de más. Pero bueno, es lo que somos y hay que seguir adelante.

-¿Te dolió? Está claro que la crítica te llegó, pero cada uno puede manejar esas críticas de diferentes maneras...
-(Piensa) Yo no juego para lo que opinen, sino para mis compañeros, para la Selección y para mí. Si estoy acá después de siete años seguidos, y llego a ser capitán como en el partido en Panamá, quiere decir que me lo merecí. No me preocupa lo que piensen los demás...

-Desde el 2011, jamás dijiste que no ante un llamado para el torneo que fuera, dejando de lado descanso, tiempo con afectos y demás. ¿Sentís injusto desde ese lado que te cuestionen tanto?
-Sí, es verdad, y es algo que no supe poner en valor. Hoy se critica a Messi, por ejemplo. Yo no soy Messi ni nadie, ni me interesa creer que la gente piense que soy más de lo que soy. Juego para mí, para divertirme y nada más. Obviamente que voy a dar todo por la Selección, que es lo que vengo haciendo hace siete años.

-A los que les toca jugar en el exterior y quizás no están tanto en el día a día del país, ¿les cuesta entender esto clásico de los argentinos de criticar tanto y ser exitistas sin detenerse en el esfuerzo que quizás están haciendo esos protagonistas a los que se critica?
-Es difícil... Está instalado el hecho de que o sos un ganador o chau, te vas... Nunca se llega a analizar o se detiene en pensar en el cómo... Es así, llega rápido que no servís, que sos un muerto, un pecho frío o lo que se te ocurra. En su momento yo no estaba jugando mucho en Rusia, no me iba bien ahí en mi equipo. Y en lugar de intentar revertir esa situación ahí, preferí venir a jugar con la Selección, sumar minutos y agarrar confianza acá. Me hice un viaje de muchas horas, cruzando el mundo, con cambios de horario y climas... Pero bueno, a alguien hay que criticar. Siempre le toca a alguien...

-Sergio Hernández dijo que esta nueva camada de jugadores ha hecho cosas espectaculares. ¿Cómo se sienten ustedes como camada? Porque, relacionado con lo que veníamos hablando, quizás los miden -injustamente- con la vara del pasado y los resultados no son los mismos.
-Estoy seguro que para nosotros, la camada que viene y las que vendrán en 20 años, siempre va a estar la comparación de lo que hizo la Generación Dorada. Dejaron la vara en lo más alto que se podía poner. Nosotros tenemos que estar tranquilos, sin volvernos locos ni pensar en comparaciones. Tenemos que hacer nuestra historia, debemos intentar mejorar en nuestro juego de equipo y no pensar en lo que fueron. Somos otros jugadores, otro equipo, con otra personalidad y talento. Así que no hay que pensar en lo que fue la Selección, y sí pensar en lo que puede llegar a ser más adelante.

-¿Y qué puede llegar a ser?
-Estamos en un momento donde intentamos reconstruir la identidad del equipo, tratando de que el bloque esté unido y con una idea de juego. Hay que pensarlo por ese lado. Y que el Mundial sea un año después demora una prueba fuerte para nosotros. Si vamos a Río 2016, era el momento de otros jugadores. Creo que necesitamos nuestro torneo importante para terminar de demostrar ahí lo que podemos llegar a ser. Tenemos nuestras falencias y virtudes. Sabemos que hicimos una AmeriCup muy buena y que en nuestro continente podemos competir en un nivel muy alto, y poder hacerlo en un torneo más grande sería algo muy lindo. Pero bueno, primero debemos clasificarnos.

-Te paso a tu lado individual. Mejor imposible ese final en Joventut, porque revertiste por completo el rumbo de un equipo que venía a la deriva...
-La situación era un poquito familiar para mi, porque me había pasado algo parecido en Estudiantes de Madrid. Pero tenía otra edad en ese momento, otra cabeza, y estaba como conociendo todo. Acá sentía que yo tenía que revertir las cosas, que tenía que cambiar los primeros cuatro o cinco meses de temporada porque no había hecho nada, había restado, estaba como en negativo.

-Te llevo a esos cuatro o cinco meses en el Zenit de Rusia entonces. ¿Cómo la ves hoy esa decisión?
-La volvería a hacer, porque había cosas que veía que no podía dejar pasar de lado. Era una oferta muy buena, pero la verdad es que no salió bien. Llegué a un equipo donde, para ser breve, no sabían a quién habían fichado. Es lo que termino entendiendo. Según ellos, mi juego no iba con el del equipo, es lo que me decían. Al no conectar con el equipo ni con el entrenador, termino fuera de la rotación, algo que no me había pasado nunca. Pero bueno, pasó. Tuve que enfrentarlo y encontré la opción de salir de esa situación. Se demoró un poquito, pero salió bien la apuesta. Era un equipo que estaba último en la ACB, pero metimos una racha tremenda, ganando ocho de los últimos diez partidos, jugando bien en equipo, en sintonía con la historia del club, con los hinchas. Jugar bien y competir contra equipos como Real Madrid, Barcelona, Baskonia, ganarle a Valencia y Unicaja, que son equipos de Euroliga... El cierre de temporada fue totalmente opuesto al inicio.

-¿Necesitabas demostrar o demostrarte en relación a esos cuatro o cinco meses en Rusia?
-Te soy sincero, yo necesitaba volver a disfrutar. Hasta llegué a pensar en no volver a jugar, la situación era muy extrema y la estaba pasando muy mal. No me sentía para nada bien, pero pude dar un vuelco total. Volví a disfrutar, a divertirme con gente conocida. Volví a decir que me gusta el básquet, porque en aquel momento no me gustaba.

-¿Por qué dejó de gustarte? No creo que sea algo que se pierda en cuatro o cinco meses.
-Lo que pasa es que estaba sufriendo. No tenía ganas de ir entrenarme, decía "para qué hago esto"... Me daba lo mismo... Estaba muy lejos, en un país y clima a los que no estaba acostumbrado... Pero por suerte ya pasó y estoy contento.

-¿En dónde te apoyaste para salir de ese momento?
-En mi familia, en Delfi, mi novia, quien es una genia y me ayudó mucho a analizar las cosas. Y con la ayuda de un psicólogo.

-¿Creías en esa ayuda?
-Sí, pero nunca lo había sentido para mi. Sentía rechazo y no me gustaba la idea, pero en cuanto lo probé, me ayudó muchísimo a pasar ese momento, a enfrentar lo que venía, que eran momentos para revertir todo. Y además, había que sumar los problemas del nuevo equipo, de resultados y económicos, que hasta parecía que desaparecía. Terminar así, con la gente reconociendo eso, consiguiendo menciones individualidades en la competencia... Fue todo impensado después de lo que había pasado. Pensé que me iba a llevar un tiempo, pero se nota que me ayudó mucho la gente en la que me apoyé. Y por suerte puedo seguir jugando, puedo estar en la Selección, me gusta ver básquet, me divierto y puedo seguir estando con amigos y gente que quiero.

-¿Y qué querés para el futuro desde lo personal, más allá del futuro inmediato con la Selección?
-Y, hay que sumar que tengo un año más de contrato con el Zenit en Rusia, y no sé qué va a pasar. Tengo que decidir, estoy esperando la decisión del club, porque no sé si me quieren o no... Tengo que estar tranquilo, disfrutar este momento con la Selección y después ver qué pasa.

-Repasando tus últimas temporadas, tuviste muchos saltos de un lugar a otro por diferentes motivos. ¿Necesitás una estabilidad de mantenerte al menos un año seguido en un lugar?
-Necesito la estabilidad, sin dudas. Pero no me arrepiento de ninguna decisión que tomé. Miro hacia atrás y me gusta mi carrera. Pasé por un montón de lugares, conocí un montón de cosas en poco tiempo, y no es normal ni fácil cambiar tanto. No se lo recomiendo a muchos (risas), pero es lo que fue pasando, a veces sin poder controlarlo. Pero bueno, me gusta mi carrera por ahora. Y ahora necesito estabilidad, asentarme en un lugar y poder hacer el juego que hice en los últimos seis meses durante una o varias temporadas en un equipo.

“En Rusia estaba sufriendo y llegué a pensar en dejar de jugar”
Nico en el "Día del Hincha 2018".

Leandro Fernández
@FernandezLea
[email protected]
@cabboficial

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