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“No dejo que las cosas me vengan, sino que voy a buscarlas para que pasen”

Miércoles, 12 de Diciembre de 2018 / Publicado en La entrevista de la semana
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Juan Brussino y una charla a fondo en "La entrevista de la semana". Su madurez a los 27 años, Quimsa, la relación con su hermano Nicolás y más.

-¿Cómo analizás este gran comienzo de temporada que están teniendo en la Liga Nacional, con tres victorias en los primeros partidos?
-Sabemos el equipo que tenemos, la exigencia que nos ponemos nosotros como equipo y como grupo. Tuvimos dos partidos difíciles como visitante contra Peñarol y Quilmes y los pudimos sacar jugando medianamente bien. Quizás no estuvimos bien en defensa, pero ganar siempre es importante. También es importante ganar en el inicio como local para que la gente se entusiasme. Siempre es lo ideal corregir mientras ganás. Hay cosas para mejorar, pero ganando es mucho mejor. Esperemos prolongar este buen inicio.

-¿Empezar bien para ustedes era mucho más importante por esa exigencia y obligación que suele tener Quimsa?
-Nosotros nos ponemos objetivos al empezar una temporada, y sabemos del esfuerzo que se hace desde lo presupuestario para darnos todo, entonces queremos cumplir esos objetivos. Para que suceda, hay que entrenarse duro como lo hacemos, y después es importante plasmarlo con victorias. Fue importante llegar al Final Four del Súper 20, como también fue duro el golpe de la Liga Sudamericana. Después de perder aquel primer partido, tuvimos otros dos juegos muy malos. Pero hicimos un click rápido y ganamos esos partidos que debíamos en el Súper 20 para llegar a la definición.

-¿Cuánto hay en este comienzo el hecho de tomarse revancha del golpe que recibieron en la Liga Sudamericana?
-La verdad es que lo sentimos como grupo, pero cuando salimos de Paraguay, nos miramos y sabíamos que teníamos que dar un paso adelante en todo sentido. No queríamos que se dijera que Quimsa tenía buenos jugadores pero le faltaba una u otra cosa. Queríamos hacer las cosas necesarias para, además de decir que Quimsa tenía un buen equipo, también había actitud y determinación. Ese golpe nos tocó un poco el orgullo como grupo, y lo pudimos plasmar en nuestros últimos partidos. Venimos en una racha positiva, y es en mero del trabajo exigente que venimos haciendo con Silvio Santander.

-¿Tienen la presión de ganar el Final Four del Súper 20 por ser locales, o San Lorenzo sigue siendo el rival a vencer?
-Primero y principal, sabemos que vamos a tener un partido difícil contra Obras, sabiendo que será completamente diferente al del lunes. Como grupo tenemos que saber que Obras es nuestro primer objetivo. Esto es noche a noche, y si no pensamos en Obras, no vamos a jugar después contra San Lorenzo o Comunicaciones. Obviamente que tener el Final Four en casa es una linda responsabilidad, porque estará nuestra gente. No vamos a ganar sólo por jugar de local, pero sí tenemos un plus de estar más cómodos. Ojalá podamos plasmar esa pequeña ventaja en la cancha. El grupo está con mucha ilusión y ganas de jugar esa definición en Santiago.

-¿Cómo se hace para cambiar el chip de la Liga y ponerse el de esa definición en el medio del torneo?
-Nosotros venimos en una dinámica de ganar partidos y pensar rápidamente en el siguiente. No estamos pensando en si se tenía que jugar antes o después, sino que como grupo nos preparamos para el rival que nos toca y cuándo nos toque. Y una vez que pasa un rival, pasamos al siguiente. Nos adaptamos a lo que tiene que ser.

-Todos conocemos un poco la exigencia y la filosofía clara que busca imponer Silvio Santander como entrenador. ¿Cómo en encara para cumplir y llegar a esa idea que pretende?
-Sabemos que se trata de defender duro, de ser un equipo muy intenso atrás y que trata de ser agresivo cuando tiene la pelota. Hay partidos donde lo podemos plasmar mucho tiempo, y otros en donde el rival nos hace jugar de otra forma. Pero lo que no podemos negociar es la intensidad, el hambre y las ganas de querer ganar. Hay partidos donde vamos a poder ser realmente el equipo que quiere Silvio, y otros donde nos llevarán a otro lado. Pero siempre trataremos de tener esa intensidad y agresividad defensiva que nos pide todos los días. A veces es difícil, porque se juega mucho en poco tiempo. Tener un equipo largo nos ayuda, pero a veces hay que ir a la pelea y tratar de sacarlo adelante.

-La sensación general es ver a San Lorenzo un paso arriba del resto. Está claro que nadie es invencible, ¿pero ustedes ven esa diferencia o no tanto?
-Sabemos que San Lorenzo tiene una estructura, con muy buenos jugadores y que cuando están en su nivel son cosa seria. Pero cuando los enfrentás, sabés que también tenés lo propio, que tenemos cómo hacerle daño. Tenemos jugadores con experiencia, que ganaron títulos y son de Selección. San Lorenzo viene de 3 años muy buenos, pero nosotros no vamos a decir "ya está, jueguen ustedes, salgan campeones y hagan lo que quieran". Vamos a tratar de luchar para ganarles y ser ése equipo nosotros. Como equipo, queremos medirnos contra ellos y ser un muy buen equipo, siempre manteniendo el respeto por ellos. Nadie ganó antes de jugar, es la verdad.

-Desde lo personal, te tocó explotar en estos primeros partidos. Más allá del mayor protagonismo que tuviste que asumir ante la lesión de Nicolás De los Santos, ¿cómo te viste?
-Me siento muy bien. La confianza del entrenador y los compañeros es importante. La lesión de Nico me dio más minutos y decisiones de las que traía, pero lo que a mí me deja satisfecho es haber estado a la altura de la oportunidad, el ayudar al equipo para tener victorias. Pero sabemos que para ser un equipo competitivo necesitamos dos jugadores por puesto, necesitamos competencia interna, con jugadores agresivos por no más de 20 ó 25 minutos. Uno se pone contento porque todos los días trabaja un poco más y va cosechando lo que sembró, pero sabiendo que a la larga, en este tipo de Liga, es muy duro desde lo físico. Para llegar a cosas importantes necesitamos un equipo largo.

-Te toca ser parte de una mediacancha en donde cualquiera puede tener protagonismo y es de lo más completa en cuanto a talento y calidad. ¿Cómo es esa dinámica?
-Tenemos la posibilidad de jugar en diferentes posiciones, con variantes y con la capacidad para tapar situaciones que se presenten. Sabemos que en una Liga larga pueden haber problemas, pero también sabemos que podemos cubrir de buena manera esos problemas que se presenten. Sabemos que tenemos buenos nombres, pero si vos no estás siempre predispuesto y con ganas, no hacés nada. A los nombres hay que sumarle la actitud y agresividad para sacar una diferencia. Lo estamos entendiendo y lo podemos plasmar en la cancha.

-Contra Peñarol, para la planilla, igualaste el récord histórico con 19 asistencias; pero después aparecieron videos donde eran menos. ¿Te cambió algo?
-No, nada. No es algo que me vuelva loco. Si lo quieren convalidar, bien. Pero tampoco hay problema. Ni siquiera me estaba dando cuenta. Yo me sentí muy cómodo y disfruté mucho ese partido, jugando al básquet. Cuando terminó me dijeron que se había dado el récord, y otros se encargaron de decir que no. Pero no es algo que me vuelva loco. Yo me puse contento por la victoria y por sentirme bien adentro de la cancha. Si vos después no seguís revalidando lo que hacés, ésos números se pierden en el tiempo y quedan como eso, como un número.

-¿Qué buscás para esta temporada desde el punto de vista individual, para este momento de tu carrera?
-Quería estar bien físicamente para poder dar un salto de calidad en pos del equipo. Quería poder hacer mejor a mis compañeros y ser competitivo en los minutos que tuviera. No dejo que las cosas me vengan a mí, sino que voy a buscarlas y soy yo quien propone situaciones. Quiero ir a buscar constantemente lo que quiero, y no esperar a que me venga y enojarme o hacerme la cabeza si no me viene. Hoy me siento más maduro que ayer, me siento más pensante y sabiendo cómo encarar los partidos. Cuando no tengo un buen juego, analizo lo que tengo que analizar, sin llenarme la cabeza o quedarme sin dormir como me pasaba antes. Creo que hoy soy más autodidacta en saber por dónde me vienen las cosas. Lo que me sirve, bienvenido, y lo que no me sirve lo dejo de lado, pero siempre dándole para adelante. Obviamente que uno siempre quiere ser mejor que el año pasado, quiere seguir creciendo, y a fin de temporada llegar a finales, ganar títulos y tener mejores opciones o llegar a otros países si se da. Pero siempre buscando todo y sin esperar nada.

-Está claro que encontraste un punto de madurez como jugador y como persona. ¿Cuánto tiene que ver en esa madurez el hecho de haber sido padre? Muchos suelen hacer un click ante esa situación...
-Sí, sin dudas. El estar con mi mujer, el hablar de lo que uno quiere y desea también fue importante. Y con el hecho de ser padre, al principio me costó porque era todo nuevo. No te voy a mentir, hay días en donde aprendo con él sobre la marcha. Mi mujer había tenido contacto con sobrinos, pero para mí era la primera vez que estaba con un ser tan hermoso en mis brazos. No sé, levantarme, cambiar pañales, dar mamaderas... Era todo nuevo. Y con Juan Pedro vamos aprendiendo juntos día a día, incluso lo seguimos haciendo hoy con dos años ya. Lo que hice en el básquet en cuanto a la madurez deportiva, el esforzarme un poco más, el dejar quizás el egoísmo de lado, está relacionado. O sea, ahora sé que hay una persona que depende de mí y de nadie más. Me costó darme cuenta, pero lo hice y me permitió dejar el egoísmo de lado. Me entrego a él y lo llevamos bárbaro en familia. Yo disfruto mucho los días libres, llevándolo a una plaza o haciendo un montón de cosas que me gratifican y me dan fuerza para seguir entrenando y esforzándome. Cuando jugás bien, al otro día ves todo color de rosas. Bueno, eso mismo me pasa todos los días con Juan Pedro. Ojo, me costó el dejar muchas cosas mías de lado en pos de él, pero lo entendí y lo llevo de la mejor manera. No sé, quizás ahora maquino nada más que lo suficiente cuando pasa algo malo en el básquet. Soy autodidacta y sé aprovechar los momentos. Quizás tenés una hora en el día para vos, y en esa hora quizás me siento y hago lo que tengo que hacer para mí. Lo de ser autodidacta me lo enseñó el hecho de ser padre. Es algo que lo relaciono mucho a mi profesión.

-¿Cuánto lo malcría el Tío Nico a Juan Pedro cuando puede verlo?
-Es poco el tiempo, pero es increíble ver la conexión que tienen, y no se quieren despegar cuando están juntos. Ahora hace como un año que no lo puede ver, pero Nico pregunta todo el tiempo por él, nos conectamos con videollamadas... A veces Juan Pedro mira como diciendo "este quién es". Y bueno, es el tío y cuando sea más grande se dará cuenta y le haré entender qué hace el tío y por qué lo puede ver poco. Pero la conexión que tienen cuando están juntos es increíble.

-Muchas veces, hablando con Nico, dejó en claro que para él vos sos un ídolo y referente. ¿Cómo es esa situación?
-Nico lo toma así desde chicos, desde cuando jugábamos uno contra uno tratando de superarnos todo el tiempo. Él sabe lo que me costó todo, sabe muchas cosas que me pasaron y que ayudan para poder superarse en su carrera. Sabe que siempre voy a estar y le voy a dar una palabra cuando lo necesita. Entonces creo que toma por ese lado la idolatría, por el lado del hermano mayor. Sabe que en los recesos voy a estar para entrenarnos, que nunca lo voy a dejar en banda. A mi me pone muy contento por el hecho de que siendo el jugador que es y con las cosas que logró, siempre escucha y está cuando lo llamo o le mando un mensaje, te dice "che, esto te parece bien", o "mirá esto, se puede hacer así". Tener esta relación en un mundo profesional es muy lindo. Y creo que lo toma por ese lado.

-A Nico le tocó vivir cosas fuertes y cambiantes en poco tiempo, como el alejarse de la familia por primera vez para ir a la NBA, que era un mundo desconocido, y después ser cortado, y no saber bien hacia dónde iba... ¿Cómo lo ayudaron como familia? Siempre dijo que fueron un gran sostén.
-En los momentos difíciles, mis viejos viajaron y nunca lo hemos dejado solo, pero también respetando sus decisiones. Cuando quiso hablar lo hizo, nos contó lo que pasaba. Pero él tiene una personalidad y carácter donde no te demuestra si está mal. Siempre dirá que está bien y tratará de dejarnos tranquilos, siempre trata de mostrar eso, porque sabemos que con el trabajo y el tiempo todo se acomoda. No nos frustramos ni pensamos que llega el final, sino todo lo contrario. Si las cosas vienen mal, hay que meterle el doble o triple, que siempre lo hizo. Cuando vuelve ahora, lo veo como un jugador y persona completamente distinta, y me pone muy contento. Nunca se quedó con el Nico que se fue, sino que constantemente fue dando pasos hacia adelante, incluso pasando de la NBA a Europa, porque se mantuvo en la elite. Lo veo mejor en todo sentido, mucho más enfocado en lo que quiere. Todo es parte de la experiencia, de lo que vivió, y va logrando plasmarlo en su carrera. El esfuerzo y la constancia las tiene a la orden del día.

-Vamos a dejar de lado las palabras lindas por un rato. ¿Quién gana en el uno contra uno entre los hermanos?
-No te voy a mentir: hasta los 19 ó 20 años de Nico, le ganaba yo por atropello, por picardía. Después, cuando se fue poniendo un poco más alto, me empezó a llevar al poste bajo y se complicó la cosa. Y en el último receso perdí los dos que tuvimos. Y me fui re caliente, pateando la pelota.

-Son a cara de perro de verdad parece...
-De verdad, de verdad eh. No me gusta perder a nada, y a él menos. Pero además me metió tapas, volcadas... Me calenté de una forma que ni te cuento. Se abusó mal de su físico. Y ahora estoy esperando la revancha. Me va a costar, pero voy a trabajar para tomarme revancha.

-Le vas a tener que tirar por encima...
-Desde 9 metros le tengo que tirar, porque sino es imposible. Es muy largo (risas).

-Las ventanas de Eliminatorias permitieron cinco estrenos en la Selección Mayor. Y la próxima tiene a Argentina ya clasificado. ¿Te permitís soñar con un llamado, e incluso imaginarte compartiendo cancha con Nico?
-La verdad es que el sueño es en pos de lo máximo, como lo es mi trabajo. Pero soy muy respetuoso del proceso, de los entrenamientos que hubo en Buenos Aires, de los chicos y convocatorias que se dieron... Cada jugador que estuvo se lo ha merecido. Uno siempre tiene el sueño, pero es respetuoso y sabe que los llamados que haga Sergio Hernández están bárbaros. Pero bueno, el sueño es muy grande y trabajaré por eso. Pero sin volverme loco y con los pies sobre la tierra. Hay que soñar en grande, porque es gratis. Si no se puede, cambiaremos el sueño. Pero siempre seguiré luchando. Tengo los pies sobre la tierra y respeto los procesos, porque es lo más importante.

Foto: La Liga Contenidos.

Leandro Fernández
@FernandezLea
[email protected]
@cabboficial

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