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Berra en Twitch: la experiencia con la Selección, su formación y lado B

Sábado, 21 de Agosto de 2021 / Publicado en El Alma Argentina, Entrevistas, Liga Nacional
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En la transmisión de CAB, Lautar contó cómo vivió la preparación olímpica en Las Vegas y cómo se prepara para una nueva temporada en la Liga Nacional. Además, su historia, personalidad y muchas curiosidades.

El ciclo de charlas que conducen Elías Mauro y Lucas Flossi en el Twitch de CAB sumó un nuevo invitado de lujo: Lautaro Berra, pivote de Obras Basket, quien formó parte de la preselección argentina que viajó a Las Vegas y enfrentó los tres amistosos en la previa a los Juegos Olímpicos de Tokio.

Lauti, de carácter tranquilo y reservado, se prendió a la charla y respondió todo, desde algunas curiosidades de aquellos días de preparación en EEUU hasta algunas de sus mejores anécdotas y experiencias vividas desde que dejó su natal Firmat (Santa Fe) para formarse como profesional en Obras, con sólo 16 años.

-Elías: ¿Pudiste volver a Firmat después de Las Vegas?

-Berra: Sí, cuando volví de Las Vegas hice la semana de cuarentena en Firmat, después estuve unos días viajando con un amigo y si no me equivoco el 2 de agosto me presenté a la pretemporada con el club.

-Lucas: ¿Costó empezar la pretemporada?

-B: No, para nada. Encima después de la experiencia allá en Las Vegas llegué con una manija bárbara. Tenía unas ganas de volver increíbles. Lo que más me costó aunque no me crean fue esa semana en Firmat en la que estuve medio quieto. Después me fui a Mendoza de viaje con un amigo. Los últimos días ya me quería volver para estar de pretemporada. Creo que nunca corrí tanto como el primer día. Después me rescaté un poco.

-E: ¿Tenés alguna cancha donde ir ahí en Firmat?

-B: Sí, siempre voy a la de Firmat Fobal pero esta vez no fui porque no me quería cruzar con nadie. Por más que en Las Vegas nos hisopábamos todos los días había que hacer bien las cosas y más ahí en el pueblo. Lo que sí hacía con el auto era ir a un camino de tierra ahí en el campo y corría, como para matar un poco la ansiedad.

-E: ¿Tuviste algunos días ahí en Las Vegas, no?

-B: Cuando nos cortan a Maxi Fjellerup y a mí nos tuvimos que quedar unos días porque no había vuelos, así que sí. Si le preguntan a Maxi les va a decir cómo fue: íbamos al gimnasio, nos quedábamos en el hotel y como mucho íbamos a la pileta. Encima hacían 50 grados, imagínate. Salías afuera del hotel y te querías morir. Yo mucho no disfruté, ya me quería volver a casa. Estuvimos como 25 días. Obvio que el proceso lo disfruté un montón, pero ya esos días libres no aguantaba más.

-E: ¿Y lo pudiste disfrutar?

-B: Me había puesto en la cabeza que tenía que disfrutar, pero no sabía si lo iba a poder hacer. La verdad que lo disfruté un montonazo. En los entrenamientos me sentía suelto, cómodo. En gran parte se debe al equipo. El grupo humano es tremendo. A algunos no los conocía y me trataron re bien. Vos imagínate que yo llego, paso el primer entrenamiento medio nervioso y en esa misma cena pasa que yo como lento, o llegué medio tarde. El tema fue que todos se iban parando y yo me quedé ahí en mi mesa. Conmigo se quedó Facu Campazzo a hacerme compañía. Hasta entonces no nos conocíamos, no habíamos compartido ningún momento. Desde ahí, todo lo que vino fue así o mejor. En el momento uno se ilusiona y piensa que puede quedar entre los 12, pero cuando pasó tampoco me puse triste, porque lo disfruté y absorbí muchas cosas que me pueden servir a futuro.

-L: ¿De qué se habló en esa charla con Facu?

-B: Hablamos mucho de básquet. Yo hice un poco de periodista y le pregunté sobre Denver. Él también conocía mi pueblo, hablamos de mi club, un poco de todo. Le conté de mi vida en Buenos Aires, en Obras. Fue muy fructífera la charla.

-E: Hace unos años recuerdo la foto de Taya Gallizzi, sentado, comiendo solo. ¿Lo acompañaste en la sobremesa?

-B: Bueno, con Taya compartimos varias sobremesas. Además no me gusta si veo que el otro está comiendo levantarme e irme, así que me quedaba. Con Taya pegamos buena onda y a veces medio que lo apuraba, es más lento que yo para comer.

-L: ¿Cómo fue ese reencuentro con la Selección?

-B: Fue un encuentro muy lindo, porque después de la lesión dura que tuve hace año y medio pude reencontrarme con lo que sería la Selección definitiva digamos, porque había estado en las ventanas para la AmeriCup. Más allá del disfrute también está la exigencia, porque no podés relajarte un segundo. Por ahí si a uno se le pasaba algo que dice el entrenador lo tenés a Scola que te llama la atención, y está buenísimo que sea así. Intenté disfrutarlo al máximo.

-E: ¿Aprovechaste los días libres para comprarte alguna cosa?

-B: No, la verdad que no. Con el calor que hacía no quería ni salir, pero un día salí y compré algo de ropa. Lo que más hice fue comprar regalitos de llaveros e imanes de Las Vegas que me habían pedido, pero no mucho más que eso.

-L: Como sabrás, ahora están los chicos y las chicas de la U16 preparándose para su torneo. Vos jugaste en selecciones formativas, ¿te acordás cómo se sentía?

-B: Uno cuando es chico por ahí normaliza las cosas y no se da cuenta donde está. Como si fuera habitual vestir la camiseta de la Selección. No te das cuenta. Cuando crecés te vas concientizando. Obvio que es hermoso representar al país de chico, todos te hablan y te felicitan. Ahí es cuando te das cuenta. A mi me pasaba y me sigue pasando hasta el día de hoy que cuando escucho el himno y veo la bandera se me pone la piel de gallina. Es una de las cosas más fuertes que me ha pasado en torno al básquet. No es fácil porque uno siempre quiere rendir al palo, y más cuando sos chico, que te tomás todo muy seriamente. Igual cada personalidad es diferente, no todos lo toman igual.

-L: El otro día habábamos con Tiziano Prome y Lucas Giovanetti y nos contaban lo difícil que fue irse de sus casas, uno para ir a Bahía Blanca y el otro a España. ¿Cómo fue el primer año como reclutado en Obras?


-B: El primer año fue bastante duro. Yo tenía 16, me vine a terminar el colegio al José Ingenieros, que es la escuela de Obras. Lo bueno fue que tenía muchos compañeros y los entrenadores del club te ponían bajo el ala, pero cuando iba a Firmat y me tenía que volver a Buenos Aires era durísimo. Creo que era lo que más me costaba, porque cuando estás acá entre la vorágine de los entrenamientos y la escuela no tenés tiempo de pensar en nada. Por ahí entrenaba con U17, U19 y el equipo de Liga, y encima teníamos contra turno en el colegio. Lo duro eran los días libres, sobre todo cuando volvía a mi pueblo y tenía que saludar a mis viejos desde un colectivo porque me iba a Buenos Aires. Ellos no lo sabían porque yo me subía todo contento y no me gustaba mostrarme triste, pero cuando arrancaba el colectivo se me hacía difícil. Igual eso habrá sido un año y medio, después le agarré el gusto a la ciudad, me hice varios amigos y hoy en día disfruto de estar acá.

-E: Y el camino en inferiores tampoco debe ser nada fácil.

-B: Es una etapa difícil porque cuando te vas de tu casa lo hacés con la ambición de convertirte en profesional. Por ahí pasa que jugás un partidazo en inferiores y pensás que ya el año que viene vas a estar en el plantel de Liga Nacional, o jugás pésimo y perdés contra un rival al que le tendrías que haber ganado por 40 y creés que es el fin del mundo, que tenés que volverte a casa porque el básquet no es para vos. Uno está o muy arriba o muy abajo y no es así.

-L: ¿En qué momento sentiste el click y entendiste que ibas a ser profesional?

-B: Creo que se fue dando solo. A medida que pasa el tiempo uno deja de ser tan extremista como cuando sos chico. Me parece que se dio cuando debuté en la Liga Nacional y me fui sintiendo más cómodo en los entrenamientos. No hubo una situación puntual. Tuve la suerte de tener compañeros como Pipa Gutiérrez, Martín Leiva, Walter Herrmann, Pepo Barral y Tomi Zanzottera que te ponen los pies en la tierra, te marcan y te van llevando hacia lo que es ser un profesional. Esos fueron los clicks.

-E: En selecciones formativas te tocó conformar un lindo grupo como es la camada del ’98. ¿Cómo es la relación entre ustedes, siendo que varios están jugando en la Liga Nacional?

-B: Nos llevamos espectacular. Hoy en día, si viajamos con el equipo de Liga hacia donde juega otro de nosotros generalmente nos juntamos antes del partido y compartimos un rato. Así se da que nos mantenemos en contacto. Recuerdo la sonrisa con la que íbamos todos al Cenard. Compartimos el Sudamericano U17, el Premundial y el Mundial. Ya el último año en U19 íbamos todos muy predispuestos porque nos llevábamos de diez. No te digo que seamos todos amigos, pero teníamos una relación como de hermandad.

-L: ¿Hubo alguna anécdota que se pueda contar? Acá tuvimos una de un Juego Olímpico, de cuando Prigoni se compró un helicóptero de juguete y el Chapu se lo rompió.

-B: A Santi Bruera medio le hacíamos la fama de malo, porque era todo grandote y musculoso. Le hacíamos fama de golpeador, de que se la re bancaba, no de mala persona. Lo hacíamos en joda, no era así. Hubo un torneo que jugamos en 2016, estábamos con toda la delegación en el hotel y pasa la delegación de Serbia. Le dijimos ‘a que no te animas a quedarte ahí en el medio’ y él se quedó ahí, medio que pecheó a uno y nosotros se lo festejamos. Nada, nos reímos un rato y fue todo.

-E: ¿Y cómo es conocer el mundo con tus hermanos de camiseta?

-B: Mucho no conocés en realidad. Siempre te dicen ‘uh que suerte, conocés tal país’ y no es así. El primer país al que fui fue Turquía y conozco nada, creo que el aeropuerto de Estambul y hasta ahí. Así con un montón de países. Conocés el aeropueto, la cancha y el hotel, no la ciudad. Bueno, en el Mundial de Egipto tuvimos un día libre y fuimos a ver las pirámides, pero fue un ratito. Por ahí de diez días que estás tenés medio de paseo. Está bien que sea así, obvio, porque uno va a jugar un torneo, hay que mantener la concentración. Igual hay tiempo para todo, quizás cuando sea más grande podré conocer más.

-E: Hablando de días libres, ¿cómo es un día libre para Lauti Berra?

-B: Hará tres o cuatro meses me compré una bicicleta. Cuando vivía en Firmat andaba por todos lados y acá hace rato que pensaba en comprármela. Me animé y lo hice. Por ahí el día antes de un partido me mando con la bici por acá cerca que tengo un laguito. Si es con compañía mejor, sino con los auriculares nomas, que me encanta escuchar música. Me tomo unos mates ahí, alguna vez me llevo un librito y me pongo a leer. Ahora con la bici hago distancias más largas. Yo antes creía que conocía toda la ciudad, pero ahora me meto por barrios y calles diferentes y me encuentro con muchos lugares nuevos. Estoy chocho con bici. Me bajé una aplicación que me recomendaron que se llama Relieve, que la inician cuando arrancas y cuando terminas te arma todo un video con el recorrido que hiciste medio en 3D y te dice por dónde anduviste. Si querés vas sacando fotos y la aplicación las usa. Por ahí jodiendo se lo mando a mi familia o a mis amigos para que vean por dónde anduve.

-L: ¿Cuál fue ese rincón de Buenos Aires que dijiste ‘mirá lo que había acá y no lo conocía’?

-B: Me gustó muchísimo la zona de Chacarita, que no era de andar por ahí. También Colegiales. No conocía por ejemplo el mercado de pulgas ahí en Chacarita, creo que en avenida Álvarez Thomas. Todo lo que es antigüedades me llama mucho la atención. El otro día fui en frente de la plaza Mafalda y encontré un televisor del año ’60 en blanco y negro y como de 14 pulgadas. Nunca había visto uno que funcionara. Fui con un amigo y le pedimos al hombre que lo prendiera. Estuvo como diez minutos moviendo la antena para que le agarre señal. Me imaginaba lo que habrá sido en esa época, que había un televisor por familia o menos todavía. Hoy en día nos juntamos a ver un partido de la Selección y lo vemos en un súper tele todo con HD.

L: Elías en otro programa que hacemos suele preguntar qué elegirías entre viajar al futuro o al pasado. Imagino que harías lo segundo. ¿A qué momento te gustaría viajar?

-B: Sí, totalmente. Me gustaría, si pudiese elegir, estar un día en cada año. Si es sólo una fecha, quisiera que sea cuando mi viejo era joven. Me gustaría por ahí ser amigo de mi viejo por un día. Soy muy de leer cosas que pasaron. De hecho en Twitter sigo a una página que es Buenos Aires en el recuerdo que por ahí sube fotos increíbles de, no sé, Gardel tomándose un café en una esquina o de las mismas calles donde vivimos ahora pero todas inundadas, porque antes pasaba mucho. Es increíble pensar que esas cosas pasaron acá mismo.

L: Hablabas de Twitter. ¿Cómo te llevás con las redes sociales?

-B: No soy muy activo, de hecho en Twitter debo tener un tweet de hace años, creo que de cuando se retiró Manu (Ginóbili). La uso para ver, sigo a páginas que me interesan y hasta ahí. Instagram lo mismo. Subo historias de vez en cuando. No le doy mucha cabida a las redes. Facebook me sirve muchísimo para saludar a mis amigos y conocidos cuando cumplen años.

-E: ¿Y Twitch?

-B: No tengo ni la aplicación. La única vez que la usé fue para ver un partido, no me acuerdo si de River o de la Copa América de Argentina. Había un canal de Twitch que lo pasaba, lo busqué por Google y lo vi.

-E: ¿Cómo entra en todo esto el lado del estudiante de abogacía?

-B: Es algo que me gusta hacer para desconcentrarme de la pelota un rato. No te voy a decir que me encanta estudiar pero me sirve. Sin querer queriendo ya me debe quedar un año para recibirme, casi sin darme cuenta. Tuve la mala fortuna de tener una lesión grande y ahí pude aprovecharlo para adelantar muchísimo. Con la pandemia lo mismo. Me gustaría tener el título en mano a los 24 años y ya quedarme relajado para lo que sea. Además creo que esta es la edad para estudiar porque tenés tiempo y podés dedicárselo.

-E: ¿Qué viene a tu vida a corto plazo en lo basquetbolístico?

- B: Ahora estamos en plena pretemporada, si no me equivoco arrancamos a jugar el 24 de septiembre, con el Súper 20 y más adelante la Liga. Esperamos como equipo mejorar lo que hicimos la temporada pasada y que se dé todo de la mejor manera. Estamos muy ilusionados, entrenando mucho para lo que viene.

-L: Cada año más protagonista, ¿no?

- B: Sí, estoy por ahí en ese momento de mi carrera, de crecimiento. Lo tomo de la mejor manera, con la responsabilidad que se merece ese protagonismo. Somos un equipo muy joven, yo debo ser de los más viejos, imagínate. Entonces uno tiene que adoptar ese rol. Por ahí si el día de mañana vienen los más chicos y necesitan una palabra quizás les sirva lo que yo les pueda decir. No creo que pueda dar muchos consejos con 23 años, pero por ahí a alguien más chico le puedo ayudar en algo.

-E: ¿Vamos a ver a un Lauti Berra con alguna maña distinta, después de haber entrenado con la Selección y haber jugado contra los NBA de Estados Unidos?

- B: Ojalá que sí. Intenté absorber muchas cosas que estoy llevando a cabo acá. Sumando eso creo que voy a estar mejor. Este es el momento en que los jugadores podemos entrenar cosas nuevas, porque no estamos en competencia.

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